● La falta de reservorios de agua en la región afecta a más de 85 mil personas que trabajan en el sector agropecuario reduciendo su productividad y exponiendo la economía local a mayor vulnerabilidad.
En nuestra región, la infraestructura hídrica sigue siendo un problema diario: no contamos con suficientes reservorios ni plantas de tratamiento para almacenar y distribuir el agua, lo que hace que muchas familias y agricultores enfrenten dificultades para acceder a este recurso vital. En los distritos, no siempre llega agua a las casas; mientras que, en el campo, los cultivos y el ganado dependen de un suministro que cada vez es más insuficiente.
Un dato a resaltar es que, actualmente, el 80% de las tierras en nuestra región se cultiva en secano, es decir, dependen únicamente de las temporadas de lluvia. Esto impide garantizar la producción durante el verano, cuando más escasea el recurso.
“La falta de reservorios y obras para almacenar agua está frenando la productividad y la competitividad del sector agropecuario, que es uno de los pilares de nuestra economía regional. Esta situación impacta negativamente en la oferta de alimentos básicos y, además, puede afectar a cultivos con potencial exportador, como el café, el cacao, el mango, la palta y la chirimoya. Con menos agua disponible, los agricultores ven caer sus ingresos y se enfrentan a mayores gastos en transporte, riego y abastecimiento. Esto debilita las economías familiares y hace que Cajamarca sea más vulnerable”, comentó Carlos León, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
En Cajamarca, hay más de 85 mil personas que trabajan en el sector agropecuario, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Este sector contiene principales cultivos como el arroz, maíz amiláceo y frijol grano seco, entre otros, orientados al mercado interno. Por su parte, el café y el cacao son productos para el mercado externo al igual que el mango, palta y chirimoya que se desarrollan en la zona sur de nuestro departamento. En el sector pecuario se sustenta la producción de carne de vacuno y leche fresca –la región destaca por ser la primera cuenca lechera del país–, según el BCRP.
Considerando este potencial productivo y exportador, y ante la situación que perjudica a miles de cajamarquinos, Andrés Castro, jefe de Agromercado Cajamarca, explicó que las lluvias de invierno podrían almacenarse para abastecer los campos en los meses de sequía; sin embargo, ante la ausencia de infraestructura adecuada, esas aguas terminan perdiéndose en el océano Pacífico y el Atlántico.
“Nuestras autoridades deben trabajar en conjunto a fin de lograr la implementación de reservorios de agua en zonas estratégicas. Nosotros debemos tener reservorios de la magnitud del proyecto Chonta, por lo menos, por cada provincia de Cajamarca y para abarcar todas las necesidades”, finalizó Castro Abanto.
A esta realidad se suma que muchos agricultores tienen que gastar más dinero para sostener sus chacras. Castro Abanto señala que mientras haya falta de agua, la población recurrirá a riego improvisado o comprará agua en cisternas, lo que genera pérdidas en la producción y reduce sus ganancias. Esto provoca que algunos no puedan sostener sus cosechas y que el ganado, sin suficiente pasto ni agua, también se vea afectado. Al final, no solo pierden los agricultores: la seguridad alimentaria de la región y la economía local también quedan en riesgo.
El déficit de infraestructura hídrica en nuestra región, sumado a la problemática estructural del servicio de agua potable –en términos de continuidad y calidad– convierte a la región en una de las más vulnerables frente a la crisis hídrica. Garantizar agua segura y constante no es solo fundamental para la vida diaria de la población, sino también para el desarrollo económico y la seguridad alimentaria de la región.



